domingo, 19 de julio de 2026

Reseña - Carl El Mazmorrero

Portada de Sabea: La Ciudad De Los 7 Gremios. En ella aparecen los dos protagonistas: una enana con parte de la cabeza rapada y un daevar, una especie humanoide con cuernos.
La portada es chula, eso sí es cierto.

Ficha

  • Título: Carl El Mazmorrero #1
  • Autor: Matt Dinniman
  • Año de publicación: 2020
  • Género: Ciencia ficción, RPG novelado, Distopía
  • Editorial: Editorial Nova
  • Páginas: 462
    • Precio: Físico - 21,75 €, ebook 9,49 € (Amazon)
  • Contenido sensible: Gore (explícito), gordofobia, misoginia, machismo, capacitismo (puede que alguno más)

⚠ Puede que haya spoilers del libro en la reseña, así que pido perdón de antemano.

Este libro ha causado furor entre mis amigues (y otras personas) porque dicen que es muy divertido y que está genial. Suelo ser reacia a leer libros cuando me los recomiendan así porque acabo esperando más de lo que debería (es algo inconsciente, qué le vamos a hacer). Pero a veces hago excepciones. Así que lo empecé movida por la curiosidad.

Y en qué momento.

Os dejo la sinopsis antes de nada porque sé que se me va a pasar:

Una compañía extraterrestre decide explotar los recursos de la Tierra y, para ello, aniquila a casi toda la población. Los supervivientes tienen la opción de intentar sobrevivir entrando en una especie de mazmorra que ha aparecido en las entrañas de la tierra y participar en un juego RPG (tanto de rol de mesa como de videojuegos). Carl decide participar junto a la gata de su exnovia (Princesa Dónut) y, mientras van derrotando enemigos, consiguiendo mejor equipo y buscando patrocinadores (porque el juego se televisa a toda la galaxia), se van enterando de algunos trapos sucios de las compañías.

Lo he terminado por pura cabezonería y para poder hablar de él en condiciones. Porque sí, me gusta quejarme, pero más me gusta hacerlo habiendo sufrido viendo, leyendo o jugando el motivo de mis quejas. Y creo que este libro es uno de los peores libros que he leído en mucho tiempo. Lo venden como un libro de humor y me parece que me he reído un total de una vez. He leído en varios comentarios y reseñas eso de "Es que lo mismo no es tu tipo de humor" y quizá sea cierto porque, la verdad, no tengo por costumbre reírme de las mujeres, los veganos o de la gente obsesa de ir al gimnasio; quizá sea muy puritana, pero que se haga hincapié en el tamaño de los senos de la mayor parte de los personajes femeninos, tanto para bien como para mal y llegando incluso a describir sus pezones y aureolas y dejando caer que el que tengan estrías es horrible, no me hace especial gracia. Me gusta reírme, como a todo el mundo, incluso me gusta el humor negro, pero lo de este libro no es humor. Al menos, a mí no me lo parece.

El libro ya me dejó claro el tono con respecto a las mujeres en el primer capítulo, cuando Carl se pasa un montón de párrafos ridiculizando a su ex por disfrutar y querer llevar a su gata a concursos y por tener una habitación dedicada a ella. Que sí, que parece ser que los concursos de animales son terribles, pero yo que soy una ignorante pues no lo sé, así que igual un poquito de contexto vendría bien antes de criticar a una persona por tener un hobby y cuidar de su gata. Luego descubrimos que ella le puso los cuernos y supongo que eso es excusa para el trato que se le da. También se reafirmó cuando el segundo personaje que aparece en el libro es una vecina "metomentodo y pesada" de Carl y que muere tras tres líneas de diálogo. Más adelante hay un jefe al que se deben enfrentar cuya descripción es (y cito textualmente): "Una mujer humana, de unos treinta y cinco años y muy gorda. Llevaba una camisa sucia y ajada, sin sujetador". Ese último detalle es algo muy importante, así como el señalar que "Los restos ajados de la camiseta se chamuscaron y dejaron al descubierto unos pechos oscilantes y llenos de estrías que caían sobre una barriga hinchada y también llena de marcas". Ya sabéis: las estrías en los pechos son malas (no, no lo son).

También hay joyitas en algunas descripciones. Las chamatrices goblin: "Son muy serias y se dice que, como parte de su entrenamiento, se ven obligadas a hacer dos de estas tres cosas para llegar a graduarse como chamatrices: tienen que follarse, cocinar o comerse a sus padres" y deja caer que la mayoría o se los come o se los folla.

Y las laminak son "criaturas feéricas pequeñas y gordas que zumbaban debido al agitar de un par de alas de colibrí. Parecían las típicas madres que llevaban a sus hijos a los partidos de fútbol", al parecer, según Matt Dinniman, la típica madre que lleva a sus hijos a los partidos de fútbol es una mujer gorda.

Comentarios como "Habían cogido a un pulpo cósmico y lo habían mezclado con la típica madre antivacunas de extrarradio" (que no falte recalcar que es de extrarradio para dejar claro el clasismo) o "Son especialmente fuertes, rápidos y agresivos cuando crecen del todo y llegan a nivel 15, pero las posibilidades de que alcance dicho nivel son las mismas que tendría una animadora de West Virginia de llegar virgen a su decimoctavo cumpleaños" tienen también un olor a rancio que tira para atrás. Que igual han sido esos comentarios los que me han llamado la atención, pero no recuerdo haber visto ese tipo de descripciones sobre personajes masculinos. Bueno, miento, hay uno: el obseso del gimnasio, un jefe de nivel que tiene músculos en los músculos, básicamente.

¿Y hay personajes femeninos al margen de Dónut? Claro que sí. Hay un par que se preocupan de cuidar a un grupo de ancianos, pero rápidamente te dicen que no son muy fuertes (la verdad, reconozco que esta gente sí me cayó bien). Pero ¿el resto? O son psicópatas o mueren o son enemigos. O son periodistas con grandes pechos. Y de poco me sirve que haya mujeres fuertes en el libro si tan solo están para que se las mencione un par de veces y ya.

Además, no solo hace comentarios despectivos hacia las mujeres, también los tiene con los discapacitados (en un momento dado, Dónut dice, y cito textualmente: "¿Sabes lo que tampoco llevo, Carl? Una capa que hace que parezca que acabo de ganar un premio de consolación en una convención de cómics para personas con necesidades especiales"), los hippies y los veganos ("Es un gran conjuro si quieres llamar la atención o quieres follarte a alguien vegano").

Me niego a hablar del fetichismo de la IA con los pies y los chistes sexuales.

¿Sabéis lo peor? Que la premisa del libro es interesante y sé que lo hubiera disfrutado más sin todos esos comentarios tan fuera de lugar. Reconozco que todo el tema de las conspiraciones empresariales, y los secretos que van enseñando la patita aquí y allá, me tenían bastante intrigada. Y el tema de cómo está hecha la mazmorra, el sistema de equipamiento y demás también está bastante chulo. Pero es que, al final, no puedo ignorar la ranciedad que adereza el libro. Porque es que ni siquiera Carl me cae bien, es que no lo soporto.

La gente se queja de las Mary Sue, pero Carl es un Gary Stu de manual. Tiene una flor en el culo desde el minuto uno: le caen un par de cajas de recompensas buenísimas; mata a todos los enemigos que se encuentra; las pocas dificultades que tiene no duran mucho porque en seguida se sobrepone a ellas; y aunque tiene Inteligencia 3, es el más listo porque es el que tiene siempre las ideas para los planes y el que descubre a la gente cuando le miente. Por supuesto, es un tipo de metro ochenta y cien kilos de puro músculo (lo dicen en el libro, no me lo invento yo) que saca del inventario lo que necesita porque la trama así lo pide. Se excusa en que "ha saqueado toda una estancia y se ha llevado absolutamente todo" y eso al parecer da carta blanca a que, en el momento en que más necesita cierto objeto, casualmente lo saque del inventario. Y sé que eso es porque es el primer libro que escribió y que tiene que pulir cosas, porque también hay problemas en la continuidad en diálogos (de repente se salta de un tema a otro sin nexo alguno) y en algunas secuencias. A su favor es que todo el rato están ocurriendo cosas, lo que hace la lectura bastante ágil, pero eso no me sirve si cuando un personaje está hablando del tema A, el otro personaje habla del tema B en la siguiente acotación.

Es cierto que el libro mejora un poco de cara al final porque se centra, por fin, en lo que es la trama real: las conspiraciones empresariales. Por desgracia, para ese momento a mí ya me daba igual lo que pasara. Solo quería terminar el libro para poder leer otra cosa y purificarme la vista y el cerebro. Supuestamente, tanto el ser un Gary Stu, como los comentarios rancios deben de mejorar en las siguientes entregas; pero lo cierto es que que tengo mis dudas sobre esto y no pienso leerme las otras siete entregas para comprobarlo.

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