• Género: Romance + Scifi •
Palabras: ± 30k •
Páginas: 175
• Publicación: Mayo 2026 •
Precio: Digital: 2,99€ / Papel: 14€
• Enlaces:
Amazon (digital, papel),
Itch.io,
Goodreads
• Autoconclusivo
• Contenido sensible:
Pérdida de un ser querido, accidente de tráfico, sangre, asistencia médica,
incendio, mención al bullying
• Sinopsis: La vida de Lydia como enfermera en una nave de
emergencias médicas no es fácil, como tampoco lo es gestionar la abrupta
ruptura con su pareja. Por eso, sin saber muy bien qué hacer, decide mudarse
de planeta, convencida de que este cambio la ayudará a pasar página y vivir
feliz con su nueva soltería.
Con lo que no cuenta es con ver sus planes frustrados
cuando, tras un roce con su compañero Álex, los dos empiezan un tira y afloja
en el que ninguno tendrá el valor suficiente como para declararse. ¿Serán
capaces de dejar a un lado la cobardía y dar el paso?
La escribí en 2020, cuando Ediciones Dorna abrió una convocatoria de romántica en la que pensaba participar y que, al final, no lo hice por inseguridad. Algo que muches escritores sufren junto al, nunca olvidado pero siempre odiado, síndrome del impostor. Años más tarde, Dorna volvió a abrir convocatoria y decidí enviarla por probar. Me la rechazaron, pero tampoco pasa nada porque un rechazo no quiere decir que la obra sea mala. Así que decidí autopublicarla. Porque sí. Porque puedo. Y porque quiero. De manera que la revisé de nuevo, corregí alguna cosilla y se la pasé a unas amigas para que hicieran una lectura y me dieran su opinión. Después, y tras mucho pensarlo, contacté mi amiga Hendelie para que le diera un último pulido, mucho más profesional, y aquí está el resultado final.
Y aunque es cierto que la escribí en 2020, llevo pensando en esta historia desde 2017. Porque Una Vía Al Corazón es la sucesora espiritual de otra novelette que escribí hace como doce años para una pareja que tuve. Aquella fue una relación un poco tormentosa por diversos motivos (que no vienen al caso) y esa historia se me fue enquistando poco a poco hasta que llegó a hacerme sentir mal. Era como tener una una astilla clavada y que no eres capaz de sacar porque no tienes las pinzas adecuadas. Así que un puñado de años después de la ruptura, decidí que quería darle una nueva vida a la protagonista de dicha novela.
Quizá os parezca una tontería, y seguramente lo sea, pero no puedo evitar ser el tipo de persona que asocia cosas a la gente (una canción, un libro, una película, un manuscrito) y una de mis formas de pasar página es que esas cosas avancen conmigo. Así que en 2017 empecé a esbozar algunas ideas para una segunda parte. Llegué a escribir parte del primer capítulo y hacer una pequeña lista con cosas que quería que ocurriesen; de hecho, alguna se ha mantenido en el libro final. Por otro lado, no tenía pensado utilizar la ciencia ficción como base para construir el mundo, sino que iba a ocurrir en la Tierra, en alguna ciudad imaginaria. El problema llegó mientras escribía y le daba vueltas al asunto: sentía que no terminaba de encajarme. Que no estaba tocando las teclas adecuadas para ella. Así que la metí en el cajón hasta que fuese su momento. Cuando salió la convocatoria de Dorna me encontraba en un punto en el que me apetecía escribir algo corto (como ya me ocurrió con Ad Astra), así que revisé mi pila de proyectos y la rescaté. Cambié a la protagonista, el tono de la narración, un par de cosas más de la trama y lo metí todo en un escenario de ciencia ficción.
Y así, en más o menos un mes, nació Proyecto HEMS1, que más tarde se convertiría en Una Vía Al Corazón2. Una historia donde dos personajes se gustan pero son demasiado tímidos como para dar el primer paso.
Si lo pienso fríamente, las dos historias no tienen absolutamente nada en común. Ya no solo porque una esté ambientada en nuestro mundo y la otra en un planeta diferente, sino también por el tono. El primer manuscrito era bastante oscuro, con un personaje roto por muchas partes y por muchas razones; el segundo, el que vais a leer, tiene un tono bastante más ligero, aunque tenga su puntito de drama. Y como mi cabeza funciona un poco a su manera, ha decidido que Una Vía Al Corazón es la manera de pasar página que llevaba años buscando. Y creo que, al final (y en lo personal), es lo que importa. Me he conseguido quitar esa astillita tan bien clavada y me siento satisfecha con ello. No creo que sea lo mejor que he escrito, es mi primer libro publicado, pero la verdad es que le tengo bastante cariño y me hace mucha ilusión compartirla con vosotres.
En cuanto a la portada, esta vez he tenido que pedir ayuda. Por lo general, las suelo hacer yo, pero con esta historia no tenía muy claro cómo enfocarla. Así que tras dedicar bastante tiempo a romperme la cabeza, le pedí a mi amiga Yblaidd que me echase un cable (también ha sido ella quien ha hecho las imágenes de la promoción en redes sociales). Tras probar varios diseños, conseguimos encontrar uno que me gustase y seguimos adelante con él. Me gustan mucho los colores y los elementos gráficos, creo que dejan bastante claro que es una novela romántica y que ocurre en un escenario de ciencia ficción. También le encargué un par de ilustraciones de los dos protagonistas para añadir al libro, aunque os los podéis imaginar como queráis, que ya sabemos cómo funciona la mente. Os dejo por aquí las imágenes. Si las veis un poquito distorsionadas, es porque están pasadas por Glaze para evitar que la IA se nutra de ellas. Aprovecho esto para decir que no hemos utilizado la IA para absolutamente nada (estamos en contra de ella, de hecho) y que ha sido un trabajo hecho por humanos.
Ojalá os guste la pequeña historia de Lydia y Alex. La tenéis en digital en Amazon e Itch.io y en papel en Amazon.
PD. Una Vía Al Corazón y Suavitober 2025, comparten universo 🙂
1 HEMS son las siglas, en inglés, de
Helicopter Emergency Medical Service. Lo que viene siendo un
helicóptero de servicio de emergencias médicas.
2 El título es un pequeño chiste, una vía (intravenosa, también
escrito IV) es el tubito que te colocan tras pincharte para administrarte
cualquier tipo de líquido (suero, sangre, medicación, etc.). Soy malísima
poniendo títulos (y odio ponerlos), pero con este me he reído un poco, lo
reconozco.


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